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Cada vez se escucha más la técnica EMDR en psicología, pero aún hay muchas dudas al respecto. Aquí te contamos qué es y para qué sirve el EMDR (Desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares).

El método EMDR está avalado por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales. LA OMS reconoce la Terapia Cognitivo Conductual y el EMDR como las únicas psicoterapias recomendadas para la superación del Trastorno de Estrés Postraumático.  

Sus siglas inglesas significan Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares. Dicho de otra manera, mediante movimientos oculares tratamos de darle forma a esos recuerdos que se convirtieron en traumáticos y que están teniendo repercusión negativa en el presente.

Entonces, ¿qué tipos de trastornos se pueden tratar con el EMDR?

Desde fobias, miedos, creencias limitantes sobre ti mismo (no soy lo suficientemente válido, etc), depresiones, hasta hechos traumáticos concretos como violaciones, accidentes, pérdidas importantes y otros incidentes con gran intensidad emocional.

En resumen, el EMDR se utiliza cuando un trauma del pasado (o herida psicológica) está afectándonos en nuestro presente.

Los profesionales diferenciamos entre dos tipos de traumas:

  • Traumas con T mayúscula, tratándose de un evento puntual de mucha carga emocional. En este caso solemos encontrarnos una violación, un fuerte accidente de tráfico, muerte violenta de un familiar, un desastre natural…
  • Traumas con t minúscula, que suelen ser repetidos en el tiempo. En este caso los más comunes son el maltrato infantil, repartido a lo largo de meses o incluso años, acoso escolar, situaciones humillantes en una o varias relaciones tóxicas de pareja, etc.

No todas las personas que hayan pasado por una situación traumática necesitarán trabajar sus recuerdos. Habrá quien los procese de manera natural y no supongan un problema en el presente y habrá quien no tenga las herramientas necesarias en el momento del impacto para darle significado a ese evento y lo bloquee, cargándolo de emociones negativas y pasándole factura meses o años después.

Algunos de los síntomas que nos hacen activar las alertas y pensar que sería bueno trabajar con el EMDR son:

– Síntomas de reviviscencia:Como volver a vivir el evento traumático una y otra vez, en forma de “flashback”, tener pesadillas reviviendo el momento traumático o pensamientos aterradores.

– Síntomas de hipervigilancia:Estar en estado de alerta constantemente, sobresaltos, explosiones de ira, nervios y tensión continuados, problemas para dormir…

– Síntomas de pérdida de memoria:Recordar el evento de manera borrosa, sin detalles, pensamientos distorsionados…

– Síntomas de evasión:Evitar todo aquello que nos recuerde al momento traumático. Mantenerse alejado del lugar, de las personas con quien lo viviste, incluso de olores que te recuerdan a ese momento. Evitar hablar o simplemente pensar en ello.

– Síntomas del estado de ánimo y cognitivos:Pensamientos negativos sobre uno mismo, culpa, remordimiento, estado de ánimo bajo que no te permite disfrutar de aquello que antes solía hacerte feliz.  Algunas cogniciones que suelen repetirse son “ no merezco ser amado”, “Soy terrible”, “No puedo confiar en nadie”, “Soy débil”, “No tengo el control”

Todos estos síntomas descritos son propios después de vivir un evento traumático. Debemos buscar ayuda si se alarga en el tiempo y siguen estando presentes después de 1 mes tras el evento.

¿Cómo es una sesión de EMDR?

Primero tenemos que identificar el problema específico.

Con ayuda de tu psicólogo, describirás el o los incidentes traumáticos con algunos detalles importantes. En este caso habrá personas con un solo incidente traumático (los T mayúscula de los que hablábamos antes) pero con mucha carga emocional, y otros con varios incidentes traumáticos de mayor o menor carga (los t minúscula). En el primer caso será ese trauma principal con el que trabajes, mientras que con el segundo habrá que trabajar varios recuerdos.

Una vez definido el evento traumático y la repercusión en el presente, pasamos a la estimulación bilateral, que puede hacerse de diferentes maneras (visual, auditiva o kinestésica) Es decir, el objetivo es estimular los dos hemisferios, bien sea por movimientos oculares, por sonidos que van de un oído a otro, o por golpecitos en los hombros o manos.  Esto facilita la comunicación entre los dos hemisferios y permite procesar esa información tan dolorosa y convertirlo en algo más adaptativo que no tenga repercusión negativa en el presente.

Con esta estimulación, tu cerebro tenderá a volver ese recuerdo adaptativo. No lo va a borrar ni lo va a ver de color de rosas, pero dejará de afectarte en el presente. Simplemente será un recuerdo doloroso pero no activará toda la emoción negativa.

Si te sientes identificado con este artículo o crees que puedes estar viviendo algunos de los síntomas descritos, busca consejo terapéutico.

En GATCA somos especialistas en esta técnica. Pregúntanos para cualquier duda.