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El Trastorno Obsesivo-compulsivo (TOC) es un Trastorno de ansiedad en el que surgen pensamientos intrusivos , y repetitivos que producen inquietud, angustia, y desesperación, y que para mitigar ese malestar se llevan a cabo conductas o rituales  de orden, limpieza, o repetición, y que pueden llegar a resultar muy incapacitantes para la persona que lo padece, e incluso para los familiares. Por ello en este post nos hemos centrado en marcar algunas pautas de manejo para las familias. Os los mencionamos a continuación:

1.        Las personas con un Trastorno Obsesivo-compulsivo no pueden controlar los poderosos impulsos que experimentan. Se trata de un desequilibrio químico que rige sus conductas y pensamientos. No eligen padecer una enfermedad del mismo modo que no se elige sufrir diabetes o un desarreglo del tiroides.

2.        Los familiares nunca deben forzar o imponer sus deseos sobre la persona que tiene un TOC. La decisión de implicarse en el tratamiento debe ser únicamente de ella.

3.        No le critique ni le regañe si éste no cumple sus expectativas. Hable sobre sus sentimientos, pero no descargue su frustración sobre ella.

4.        El rol del familiar  consiste en  animar, guiar, observar, ayudar y apoyar.

5.        Haga todo lo posible para mantener una actitud acrítica. Nunca juzgue a la persona con TOC en función de su progreso en el tratamiento.

6.        Espere recaídas y reincidencias (reaparición de un síntoma). El progreso consiste a menudo en “dos pasos adelante y un atrás”. Limite su tendencia al desaliento y al pesimismo. Permanezca en una actitud positiva, y el problema irá mejorando.

7.        Emplee la alabanza para premiar el progreso, con independencia de lo mínimo y aparentemente inconsecuente que sea. Recuerde, reducir la repetición de conductas de cincuenta a cuarenta puede no parecer un gran logro pero, par ala persona que padece el problema constituye un gran paso.

8.        Deje de culparse por el problema del TOC en su hija/o. Usted no lo causó. La causa del TOC no se relacionatanto con el ambiente y sí con la genética y la vulnerabilidad biológica. La culpa sólo le restará la energía que necesita par afrontar con efectividad el problema.

9.        Dé por sentado que los síntomas del TOC carecerán de sentido. Son irracionales. Un ejemplo: una paciente a la que le aterrorizaban los gérmenes y la consecuente posibilidad de que alguien le estornudara encima, pero le encantaba que al regresar a casa, su perro le lamiera alegremente la cara. Así es la naturaleza del TOC. Carece de sentido.

10.      Los síntomas presentan un significado simbólico o incluso sin sentido. Es inútil interpretar los síntomas como elementos que ejercen un impacto mayor del que tienen.

¿Os habíais planteado que desde las familias también se puede ayudar a una persona con un Trastorno Obsesivo-compulsivo?