La OMS (Organización Mundial de la Salud) identifica algunos factores de riesgo de padecer enfermedades crónicas, de los cuales cinco están relacionados con la alimentación y el ejercicio físico: la obesidad, el sedentarismo, la hipertensión arterial, elevados índices de colesterol y la alimentación deficitaria de frutas y verduras. Además señalamos otros factores que se relacionan con la alteración de la salud, y tienen que ver con el comportamiento humano en occidente, como el consumo de tabaco y de alcohol, la baja tolerancia a situaciones de estrés, el déficit de habilidades sociales que provocan insatisfacción o el aislamiento social.

Los índices de sobrepeso y de obesidad en adultos son desbordantes, más de mil millones de se ha llegado a considerar como la epidemia del siglo XXI. Y la actual generación de niños será la primera en bajar su esperanza de vida por este motivo. En España, con datos publicados por el Ministerio de Sanidad, algo más del 50% de la población de más de 18 años padecen obesidad o sobrepeso. El MSC, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), puso en marcha en el año 2005 la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), cuya finalidad fue sensibilizar a la población sobre la incidencia de la obesidad y su importancia en la salud, fomentando hábitos saludables especialmente los niños y los jóvenes, a través de una alimentación saludable y de la práctica regular de actividad física”.

Junto con la mala alimentación, otro factor causante de problemas cardiovasculares es la escasa actividad, o el sedentarismo. Según diferentes estudios, España es uno de los países donde menos actividad física se practica, y más se dedica a actividades sedentarias, como ver la televisión o jugar a a los videojuegos.

Nuestro comportamiento tanto alimentario como físico determina el desarrollo de patologías graves en un futuro. La sociedad hacia una vida cómoda, sin esfuerzo nos lleva a maximizar los riesgos de desarrollar enfermedades.

Y la clave está en la prevención, desde la escuela, desde las familias, instaurar hábitos alimentarios saludables, y fomentar el ejercicio regular a través de un deporte en equipo nos ayudarán a protegernos de desarrollar algunas enfermedades en la edad adulta. La familia es el espacio donde los hijos adquieren la mayoría de los comportamientos sanos o no tan sanos que les servirán como un aprendizaje de hábitos a lo largo de su vida.

En GATCA llevamos varios años impartiendo charlas y talleres de prevención de prácticas saludables centradas en la alimentación y en el ejercicio estructurado, además de talleres de entrenamiento de habilidades sociales y de asertividad, como una manera de evitar desarrollar problemas como los Trastornos alimentarios, enfermedades médicas, depresión o problemas de ansiedad.

¿Os parece importante fomentar rutinas saludables? Es una inversión de futuro

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