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Este artículo se enmarca en el papel que desempeñamos los psicólogos clínicos en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.

Cuantos más fracasos previos se han tenido con las dietas hipocalóricas y cuanto mayor es el porcentaje de peso que se ha perdido, mayor es  la probabilidad de fracaso con una nueva dieta (McGuire,Wing, Klem, Lang y Hill, 1999; Vogels, Diepvens y Westerterp-Plan-Tenga, 2005).

¿Cuánto peso es adecuado perder para facilitar que no se vuelva recuperar? La respuesta va implícita en el concepto de set-point. Como se señaló, el proceso de pérdida de peso, suele iniciarse con una bajada inicial pronunciada que poca a poco va cediendo hasta estabilizarse. Si una persona, por ejemplo pasa de consumir 2500 calorías a 2000, transcurridas unas semanas notará que a pesar de seguir consumiendo esas 2000 calorías, la báscula no refleja ningún descenso posterior.  Probablemente es porque ha alcanzado su set-point y cualquier intento de perder más peso podría paradójicamente, facilitar su recuperación. La razón de ello es que, para seguir perdiendo peso, sería necesaria una reducción adicional de la ingesta calórica que ahora tendría que limitarse por ejemplo, a 1800 calorías. En esta situación, tal como pone la teoría de la restricción alimentaria, la persona se sitúa ante muchos estímulos potenciales ( por ejemplo violaciones de la dieta o estados de desánimo) que la llevan a desinhibirse, y por lo tanto, a comer mucho más.

Para la mayor parte de las personas reducciones en torno al 5% son posibles y sostenibles a lo largo del tiempo y aunque puedan parecer limitadas respetan los deseos personales, y pueden ser muy beneficiosas en términos de salud.